En 1987 la Comisión Mundial para el
Medio Ambiente y el Desarrollo hizo un llamado para mejorar el monitoreo y la evaluación
de los programas de desarrollo. Posteriormente, en noviembre de 1996, un grupo
internacional de especialistas en mediciones e investigadores de se reunieron
en el Centro de Estudios y Conferencias
de la Fundación Rockefeller en Bellagio, Italia, para estudiar el progreso
logrado hasta la fecha. Como resultado del encuentro se establecieron unos
lineamientos guías para todo proceso de evaluación, conocidos como Los Principios de Bellagio. Estos
principios pueden ser utilizados para orientar las actividades de evaluación de
grupos comunitarios, las ONG, corporaciones, gobiernos y otras organizaciones.
Los principios siguen aún vigentes, y
aunque inicialmente fueron concebidos para orientar acciones de desarrollo
sustentable, estos lineamientos pueden guiar la evaluación de programas
sociales de otros sectores. Es importante recordarlos para orientar nuestros
procesos de evaluación:
1. Visión y metas guías
Ser guiada por una visión clara del desarrollo sostenible y las
metas que definen dicha visión.
2. Perspectiva holística
Incluir la revisión de todo el sistema, así como sus partes.
Considerar el bienestar de los sub-sistemas social, ecológico y
económico, y su estado; la dirección y tasa de variación de dicho estado y sus
componentes, así como la interacción entre las partes.
Considerar tanto las consecuencias positivas como negativas de la
actividad humana, en forma tal que estén reflejados los costos y beneficios
para los sistemas humanos y ecológicos, en términos monetarios y no monetarios.
3. Elementos esenciales
Considerar la equidad y disparidad entre la población actual y las
generaciones presentes y futuras, lidiando con asuntos tales como uso de
recursos, sobre-consumo y pobreza, derechos humanos y acceso a los servicios,
cuando sea apropiado.
Considerar las condiciones ecológicas de las que depende la vida.
Considerar el desarrollo económico y otras actividades
no-económicas que contribuyen al bienestar humano/social.
4. Alcance adecuado
Adoptar un horizonte de tiempo para capturar tanto la escala de
los ciclos humanos como la de los ecosistemas – para responder a las
necesidades de las futuras generaciones, así como para la toma de decisiones en
el presente y en el corto plazo.
Definir un ámbito de estudio suficientemente amplio para incluir
no sólo los impactos locales, sino también los impactos de larga distancia
sobre las personas y los ecosistemas.
Construir sobre la base de condiciones históricas y actuales para
anticipar las condiciones futuras —a dónde queremos ir, a dónde podríamos ir.
5. Enfoque práctico
Debe estar basado en:
Un conjunto de categorías o un marco organizador que vincule la
visión y las metas con los indicadores y criterios de evaluación.
Un número limitado de aspectos claves para el análisis.
Un número limitado de indicadores o una combinación de indicadores
para proporcionar señales de progreso más claras.
Estandarizar las mediciones cuando sea posible, para permitir las
comparaciones.
Comparar los valores de los indicadores para objetivos, valores
referencial es, rangos, umbrales o dirección de las tendencias, cuando sea
apropiado.
6. Transparencia
Hacer que los métodos y datos utilizados sean accesibles para todos.
Hacer explícitos todos los juicios, presunciones e incertidumbres
en los datos y en las interpretaciones.
7. Comunicación efectiva
Debe ser diseñada para atender las necesidades de la audiencia y
el conjunto de usuarios.
Debe ser obtenida de los indicadores y otras herramientas que sean
estimulantes y sirvan para comprometer a los tomadores de decisiones.
Buscar, desde el inicio, la simplicidad en la estructura y usar
lenguaje claro y sencillo.
8. Participación amplia
Obtener una participación amplia de los principales grupos de
organizaciones de base — profesionales, grupos técnicos y sociales, incluyendo
a los jóvenes, mujeres y pueblos indígenas— a fin de asegurar el reconocimiento
de los diversos y cambiantes valores.
Asegurar la participación de los tomadores de decisiones para
garantizar un firme enlace con las políticas adoptadas y sus consecuentes
acciones.
9. Evaluación continua
Desarrollar la capacidad de realizar mediciones periódicas para
determinar las direcciones.
Ser iterativo, adaptable y sensible a los cambios e
incertidumbres, pues los sistemas son complejos y cambian con frecuencia.
Ajustarse a las metas, marcos e indicadores a medida que se
adquieren nuevos
conocimientos.
Promover el desarrollo del aprendizaje colectivo y la
retroalimentación para la toma de decisiones.
10. Capacidad institucional
La continuidad en la evaluación del proceso hacia el desarrollo
sostenible debe estar asegurada por:
Una clara asignación de responsabilidades y el suministro de apoyo
constante en el proceso de toma de decisiones.
La provisión de capacidad institucional para la recolección,
mantenimiento y documentación de datos.
El apoyo al desarrollo de la capacidad local para la evaluación
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Liliana