Compartiendo experiencias de evaluación de programas para la reducción de la pobreza
La Agencia Nacional para la Superación de la
Pobreza Extrema (ANSPE), del Gobierno de Colombia, organizó el 3 de octubre en
la ciudad de Bogotá, un encuentro con representantes de la organización Abdul Latif Jameel Poverty Action Lab (J-LAP),
donde se compartieron algunas experiencias en al campo de la evaluación de
programas públicos.
La misión principal del J-LAP es reducir la pobreza garantizando que las políticas públicas se basen en evidencia científica. El representante del J.LAP para América Latina, Ryan Cooper, resaltó la
importancia del rigor metodológico en los procesos de evaluación, donde la
investigación de tipo experimental con selección aleatoria de beneficiarios, es
el único método donde se puede lograr mayor validez interna de los resultados y
encontrar alguna relación causal entre los resultados encontrados y las
intervenciones realizadas.
Muchas son
las ventajas de evaluar un programa, como son: la posibilidad de optimizar el
manejo de los recursos asignados, optimizar el programa, dar justificaciones
reales para la sostenibilidad de una política o programa, y ayudar a la captación
de fondos o fundraising. Aunque la continuidad de un programa, está altamente
influenciado por las tendencias políticas del momento, si se dispone de
información confiable sobre los resultados de las intervenciones, tenemos un
elemento para el debate técnico del problema.
En la medida de las posibilidades, es importante
analizar el efecto de diferentes alternativas y los costos generados en cada
una de ellas, en relación a los resultados obtenidos, teniendo este balance
poder seleccionar las intervenciones más costo-efectivas.
La evaluación se convierte en una permanente
experimentación, no tanto en un proceso que analiza resultados, sino en una
herramienta que debe estar presente desde el momento de la formulación de un
programa o política, de este punto debe partir el diseño de la intervención y el
mismo sistema de evaluación.
El ciclo de la evaluación, conlleva un aprendizaje
continuo, donde como investigadores se experimenta con la realidad, bajo
criterios éticos, se ensayan diversos métodos de intervención y se analizan los
resultados. No existen recetas mágicas para dar respuesta a los problemas
sociales, tampoco para evaluar los resultados de las intervenciones, en este
sentido como lo expresaron algunos expositores del evento, es importante la humildad
para reconocer que no sabemos, pero estamos en una búsqueda permanente de las
mejores respuestas.
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Liliana